Cinco claves para una vida sana

Una de las decisiones más importantes a las que nos enfrentamos poco después de la adolescencia es decidir quien deseamos ser y qué estilo de vida deseamos llevar. En esta etapa los sueños y esperanzas, las convenciones sociales y los factores personales y familiares se mezclan para ayudar a definirnos como personas durante mucho, mucho tiempo.

Las cinco claves de una vida sanaLink: Untitled on Flickr

Esta primera decisión vital es nuestra rampa de lanzamiento. Decidimos ser personas sanas, personas cultas, personas trabajadoras, personas socialmente integradas… Y artistas, o filósofos, o ingenieros o músicos… No obstante, unos años más tarde, cuando la madurez empieza a instalarse en nuestra vida –quizás en la barrera de los treinta o de los cuarenta- nuestra visión de cómo es el mundo se amplia y es en ese momento, cuando comprendemos que nuestra primera elección sobre el “tipo de persona que deseábamos ser” era demasiado parcial u olvidaba muchos factores. Ese primer modelo de vida que nos ayudó a sobrellevar nuestra primera etapa adulta se queda corto.

Hacia un nuevo modelo de vida sana

En mayor o menos grado, esta crisis existencial nos llega a todos; vemos como algunas de nuestras facetas vitales funcionan a las mil maravillas y en cambio otras, permanecen completamente bloqueadas. Para algunas personas el caballo de batalla es el trabajo, para otras la realización, para muchas la propia familia, o bien la pareja, la salud… De un modo u otro, empezamos a preguntarnos por qué esos aspectos están tan bloqueados y en cambio otros fluyen divinamente.

Si estás en este momento vital, si transitas por alguno de estos periodos de profunda crisis existencial, quizás puede ser un buen momento para introducir algo de perspectiva en tu vida y empezar a aceptar la idea de que el todo es mucho más que la suma de sus partes ya que la clave primordial para una vida sana es incorporar verdaderamente la visión global.

Las cinco claves para una vida sana

Son muchas las aproximaciones que existen para encarar de manera efectiva estos periodos de crisis existencial sin embargo, en general, todas ellas gravitan alrededor de la primera de las ideas, “conócete a ti mismo”, así que puedes empezar por el primer punto y a partir de los resultados que obtengas, seguir adelante.

Conócete a ti mismo

Uno de los factores que más bloquea nuestra vida es no tener un concepto claro de quienes somos en realidad y de qué es lo que deseamos así que, el primer paso para salir de la crisis existencial, retomar las riendas y gozar de una vida sana, consiste en aprender a contártela bien.

Repasa cómo han sido los primeros años de tu vida y ve tomando algunas notas. No te centres sólo en un aspecto. Aprende a contarte tu vida de manera globla: en qué aspectos he triunfado, en cuales he cosechado fracasos, qué aspectos se repiten una y otra vez… En unos días (quizás semanas) empezarás a saber quien has sido hasta ese momento: con tus aciertos, tus fracasos y temas pendientes. Sabrás quien eres… Y así podrás empezar a tomar decisiones acertadas que verdaderamente se ajusten a ti. Ya no decidirás por lo que otros piensen o esperen de ti, sino que podrás escoger en base a quien eres.

Aprende a comunicar

Una consecuencia directa del primer punto -otro aspecto primordial para una Vida Sana- es aprender a comunicar quienes somos y qué nos sucede. Es importante, primero, desarrollar la comunicación con uno mismo (no mentirse) y posteriormente aprender a comunicar claramente a las personas de nuestro entorno cuales son nuestras intenciones, necesidades, valores, ilusiones, deseos… Dominar la comunicación interna y externa es un factor primordial de éxito en una vida sana. Erróneamente creemos que “mentirse un poco” es el ingrediente secreto de una vida feliz… Craso error, a la postre, las mentiras nunca te ayudarán, ni siquiera las que te cuentas a ti mismo, de hecho, esas son las peores.

La salud como un todo

Incorpora asimismo una visión holística de tu vida, tu salud y de la relación con el mundo. Una vida sana no descuida ningún aspecto, no atiende con prioridad a ninguno de ellos: no se centra en la alimentación y descuida las relaciones, no desarrolla la carrera profesional y se olvida de la trascendencia espiritual. No. Un estilo de vida sano se preocupa por igual de todas las facetas de la vida de persona porque parte de la idea de que todos los aspectos están interrelacionados y ninguno de ellos tiene prioridad. Salud, relaciones, éxito profesional, trascendencia, etc. Todos son por igual aspectos importantes e interdependientes. Descuidar o maximizar uno de ellos, a medio plazo, detendrá nuestra vida.

Ordena tu vida

Otra de las claves para una vida sana y claramente relacionado con el anterior es apostar por un estilo de vida ordenada en la que, no simplemente se atiende a todos sus aspectos, sino que además, todos ellos tienen un espacio y un tiempo para desarrollarse. En este sentido, es primordial introducir factores que nos ayuden a mejorar nuestro nivel de orden en las actividades, procurando que todas ellas tengan una razón de ser y una cantidad de energía disponible. Volcarse excesivamente en uno de los aspectos y, en consecuencia, tener permanentemente “temas pendientes”, no nos ayuda a desarrollar una vida sana. Al irte a dormir cada día, deberías poder tener la sensación de “no hay temas pendientes”. Por otro lado, debemos ser también conscientes de que esa sensación, sólo la lograremos cuando hayamos aprendido la medida justa de la carga de trabajo (personal, afectiva, familiar, etc.) máxima que debemos tolerar en nuestra vida. Demasiadas obligaciones nos ahogan así que aprende a dosificar las cargas, el esfuerzo y, sobretodo, aprende a pedir ayuda cuando te veas desbordado/a.

Construye tu vida día a día

Finalmente, a modo de conclusión que intenta recoger lo mejor de todo lo anterior, recuerda que la clave principal para una vida sana es que te plantees llegar a ella de una manera gradual, realizando los cambios de manera orgánica. No suelen dar buen resultado los cambios bruscos –los golpes de timón– sino que, bien al contrario, suelen dar una falsa sensación de avance rápido pero que se disuelve al cabo de pocas semanas. Márcate un ritmo de cambio que puedas sostener y te permita modificar día a día, trocito a trocito los aspectos de tu vida que desees cambiar y en poco tiempo, te darás cuenta de que la suma de esos pequeños e infinitesimales cambios sí que habrá sido la clave (y la responsable) de tu cambio vital y ya disfrutarás de una vida mucho más sana, integrada y consciente.



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